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Normas ISO y gestión de calidad de las empresas

La competencia comercial de las empresas en algunos sectores obliga a muchas firmas a rivalizar en precios a la baja, a sustituir calidades o a repartir recursos, acciones cuyos resultados acaban repercutiendo en el valor final de los productos y de los servicios. A las empresas que quieren competir de otra manera, que quieren hacer de la calidad un distintivo corporativo, las normas ISO de calidad son una referencia que se percibe como una excelencia, que ayuda a distinguirlas en su sector y ante sus clientes.

Las normas ISO 9000 son las que se refieren a la gestión de calidad de las empresas. Con ella se puede acceder a otras que son referencias de buenas prácticas como las que se relacionan con la responsabilidad social corporativa, con el medio ambiente y su cuidado y con las que tienen que ver con la seguridad en cada sector y para cada actividad.

Con la norma ISO de calidad, las pequeñas empresas pueden equiparse en la prestación de sus servicios con las más grandes y ponerse a su nivel, en eficiencia y en el cuidado a los detalles que cuentan para los clientes. Para ello las empresas suelen ayudarse de programas de gestión documental que ayudan a la implantación y seguimiento de procesos establecidos conforme a las normativas ISO.

La norma ISO en realidad certifica que una organización ha implantado de manera fehaciente y con aprovechamiento cada uno de los requisitos que satisfacen los reglamentos que han de aplicarse y los que necesitan los clientes, así como que en la empresa se ofrecen productos y servicios de una manera ordenada y coherente. La norma se basa en la integración en la cultura de la empresa que adopta el sistema de un enfoque basado en procesos o workflows conectados entre sí y que llevan como marca la mejora de la gestión de la calidad en un proceso continuo que la literatura de los controles de la excelencia de las empresas suelen simplificar con el acrónimo PDCA: planificar, hacer, comprobar y actuar.

Los beneficios de las normas de calidad ISO 9001 se perciben aún con más claridad cuando se observa una tendencia de los importadores europeos en los últimos años, cada vez más piden socios y exportadores españoles bien calificados con las normas de calidad ISO 9001.

Se trata de una cuestión de confirmación independiente de la calidad de servicios, de la optimización de los desempeños empresariales, una garantía de que serán buenos proveedores en el futuro y socios fiables, tal y como desean sus clientes que lo valoran como parte de su cultura de consumo.

Beneficios directos de las normas ISO

Las normas de calidad ISO 9001 mejoran la percepción que puede tener el cliente o los intermediarios sobre los servicios o los productos comercializados. El mismo sistema de identificación, los logos de la ISO de calidad, son un marchamo popular, de abanderamiento positivo que resulta fácilmente reconocible.

Por extensión, una ISO de calidad coloca en otro nivel a los productos y afianza la posición comercial de su titular, algo que colabora en la mejora de las opciones para ganar cuotas de mercado y, como se ha apuntado, forma parte de un requerimiento creciente para las ventas en el exterior.

Por lo que se refiere a los costes, el sistema ISO para la calidad elimina auditorías parciales y periódicas que representan costes añadidos para la cuenta de resultados. Por otro lado, el sistema acerca la calidad calificada a otras que giran alrededor de las que exigen los clientes en otros ámbitos locales.

En la organización de la empresa, una ISO orientada a la calidad permite monitorear la eficacia de cada uno de los recursos orientados a la excelencia al tiempo que revela cómo mejorar.Un proceso de mejora continua que, debidamente implementado en la cultura de la empresa, formará parte de una manera de trabajar de la fuerza laboral y comercial. Un medio inestimable para crear conciencia de grupo, estimular a los trabajadores para alcanzar objetivos de prestigio y para optimizar el uso de los recursos presentes y futuros.

La fórmula de la implementación de la norma ISO 9001 es escalable y se adapta al tamaño y características específicas de cada empresa. Unas características que siguen las administraciones públicas que también las valoran. Por esa razón, son frecuentes las publicaciones de subvenciones para la certificación en sectores productivos que ayuden a mejorar el tejido de ámbitos estratégicos de la economía, algunos de los cuales incluso pueden estar en regresión y optimizarse para rentabilizarse con las ISO. Esos son los casos de las ISO 9001 que se intentan extender en la gestión de las plantas alojativas turísticas españolas y para mejorar sus excelencias ante los desafíos de la globalización.

Un dato de referencia: en 2011, y después de veinte años de trabajo, una de las principales entidades de certificación ISO de España, AENOR, había certificado más de 23.000 empresas españolas con su sistema de gestión de calidad. AENOR es la responsable de la certificación de la identidad IQNet, que permite reconocer la norma ISO 9001 para la calidad en todo el mundo y que no debe faltar en las empresas con vocación internacional.